Hay recuerdos que no necesitan palabras.
No gritan, no reclaman, no duelen…
simplemente viven.
Uno de esos instantes quedó grabado para siempre en nuestra memoria:
Baby José, amamantándose de su mamá, levantó sus brazos lentamente, con los ojitos cerrados, como quien dice sin hablar: “aquí estoy bien”.
Su carita era de éxtasis.
De paz.
De vida plena.
Ese gesto —tan breve, tan sencillo— contenía todo.
La confianza absoluta.
El amor más primitivo.
La conexión sagrada entre una madre y su hijo.
No fue una escena grandiosa.
No hubo cámaras ni testigos.
Pero fue uno de esos momentos que el alma guarda como un tesoro silencioso.
Hoy lo compartimos no desde el dolor, sino desde la gratitud.
Porque existió.
Porque vivió.
Porque su huella no se borra con el tiempo: se transforma en luz.
Este espacio, este blog, existe para eso:
para honrar los instantes que siguen respirando dentro de nosotros,
para nombrar lo que el amor se niega a olvidar.
Baby José vive en cada gesto,
en cada recuerdo,
en cada latido que lo nombra sin hacer ruido.

Su Mami le decia:El Borrachito de leche

Avatar de Baby Jose: Nuestro Hijo de luz

Published by

Deja un comentario