Hay películas que no se miran… se sienten.A Letter to My Youth es una de esas historias que no gritan, pero que se quedan resonando en el corazón.Sin revelar su trama, esta película nos recuerda algo esencial:👉 no todos nacen con las mismas oportunidades,👉 no todos crecen con la presencia de un padre o una madre,👉 no todos reciben el abrazo que merecen.Y aun así… algunos transforman esa ausencia en fuerza, esa herida en propósito y ese silencio en luz.Mientras la veía, pensé en algo muy simple y muy profundo:cuántas veces damos por sentado lo que tenemos.Un hogar. Una familia. Una voz que nos llama por nuestro nombre.Y cuántas veces olvidamos que para otros, la vida empieza mucho más cuesta arriba.El duelo no siempre es la pérdida de alguien que se fue.A veces es la ausencia de alguien que nunca estuvo.Y aun así, hay almas que logran convertir esa carencia en grandeza.En el camino de Baby José hemos aprendido algo parecido:el dolor no siempre destruye… a veces revela.Revela la fragilidad de la vida, pero también su milagro.Revela la ausencia, pero también el amor que nunca muere.Esta película es un recordatorio suave pero contundente:✨ agradecer no es un acto automático, es una decisión diaria.✨ honrar la vida es mirar con respeto las historias que no fueron fáciles.✨ y entender que incluso en el duelo, puede nacer algo hermoso.Tal vez ese sea el verdadero mensaje:no todos tuvieron el mismo inicio,pero todos podemos elegir qué hacer con nuestra historia.Y tú…¿qué harías si miraras tu pasado no con dolor, sino con gratitud?

Avatar de Baby Jose: Nuestro Hijo de luz

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