Hace cuatro años, en algún rincón de Chapultepec, el tiempo se detuvo sin que lo supiéramos.Tres pares de Converse alineados sobre el pasto: los de papá, los de mamá y los de un bebé que todavía no conocíamos, pero que ya amábamos con todo el corazón.Sonaba Celestial de Ed Sheeran, como si el universo nos estuviera susurrando algo que aún no podíamos entender.Faltaban solo 11 días para conocer al amor de nuestras vidas: Baby José.Ese día no sabíamos que estábamos viviendo uno de esos momentos que después se vuelven sagrados.No había miedo, ni preguntas, ni despedidas… solo esperanza, sueños y una felicidad que parecía infinita.Hoy miro esa escena y entiendo algo:el amor verdadero no depende del tiempo, ni de la presencia física, ni de lo que pudo ser.El amor verdadero se queda, se transforma y aprende a caminar con nosotros, incluso cuando duele.Baby José llegó a nuestras vidas para enseñarnos que hay amores que no se explican…se sienten, se honran y se recuerdan con gratitud.
Published by
Categories: duelo, duelo gestacional, duelo perinatal, historia de baby jose, historia de baby jose.

Deja un comentario