La Navidad del 2025 llegó distinta a casa.
No llegó con prisa ni con risas estruendosas.
Llegó despacio, con respeto… y con duelo.
Aun así, decidimos decorar.
No por cumplir una tradición.
No por aparentar fortaleza.
Decoramos por ti, hijo nuestro.
Encendimos las luces del jardín pensando que, desde el cielo, podrías verlas.
Colocamos el muñeco de nieve y el cascanueces como pequeños guardianes, firmes, amorosos, cuidando el hogar que siempre será tuyo.
Cada luz fue una oración.
Cada adorno, una conversación silenciosa contigo.
Cada noche iluminada, una forma de decirte: aquí seguimos, amándote.
El duelo no cancela el amor.
Lo transforma.
Y esta Navidad aprendimos que también se puede llorar mientras se encienden luces.
Para ti, Baby José.
Siempre presente.
Siempre luz.

Seguimos. Con amor, con memoria y con luz. 🕯️✨

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