Abrir los ojos en la mañana.Levantarnos de la cama.Caminar sin ayuda.Respirar sin dolor.Sonreír sin esfuerzo.Lo hacemos todos los días.Y casi nunca lo pensamos.Vivimos persiguiendo más:más dinero, más éxito, más reconocimiento, más cosas.Pero olvidamos lo esencial:que estar vivos, sanos y presentes ya es un milagro.Mientras nosotros nos quejamos por lo que falta,en algún hospital hay niños luchando por algo básico:un día más de vida.Un respiro sin máquinas.Una noche sin dolor.Un abrazo sin cables.Ellos no piden lujos.Piden tiempo.Piden fuerza.Piden esperanza.Y entonces la pregunta es inevitable:¿En qué momento dejamos de agradecer lo simple?La salud no es eterna.La vida no es garantizada.El mañana no está firmado.Cada gesto amable,cada risa compartida,cada abrazo,cada “te quiero”,es una forma de honrar el propósito de estar aquí.Tal vez no vinimos a acumular cosas.Tal vez vinimos a aprender a mirar la vida con otros ojos.Porque cuando la vida nos toca de cerca,cuando el dolor nos enseña,entendemos algo que antes ignorábamos:👉 Lo más valioso no es tener más.👉 Es estar.👉 Es sentir.👉 Es amar.Que este texto sea un recordatorio suave,pero firme:no esperemos perder para aprender a valorar.Hoy, abrir los ojos es un regalo.Y no debería pasar desapercibido.


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