✍️ Hay una pregunta que aparece en silencio, casi siempre de noche:
Si pudieras volver a ver a tu ser amado…
¿qué te gustaría que te dijera?
Cuando alguien que amas deja este plano, la vida no sigue igual…
se rompe en pequeños fragmentos que ya no encajan como antes.
Las noches se vuelven largas.
El sueño no llega… o llega y se va sin avisar.
Hay días en los que despiertas con algo de fuerza…
pero la mayoría, el cuerpo pesa, la mente se nubla, y el corazón… simplemente extraña.
Intentas seguir.
Intentas distraerte.
Intentas recordar sin que duela tanto.
Pero hay algo que siempre vuelve:
la necesidad de verlo una vez más…
aunque sea en sueños.
Y a veces sucede…
pero al despertar, el recuerdo se escapa, como si el alma lo hubiese vivido, pero la mente no pudiera sostenerlo.
Entonces queda esa sensación profunda…
de que una parte de ti se fue con él.
Y quizás es verdad.
Porque amar así… transforma.
Y cuando ese amor no tiene dónde posarse, se queda habitando dentro de ti… en forma de ausencia.
Pero también en forma de vínculo.
Porque aunque no podamos verlo,
aunque no podamos escucharlo,
hay algo que permanece.
En lo que sientes.
En lo que recuerdas.
En lo que sigues siendo gracias a ese amor.
Y tal vez, si pudiéramos escucharlo…
no diría mucho.
Quizás solo…
“Estoy contigo. Siempre.”

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